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Transición energética: por qué el litio es fundamental

El litio se está posicionando, a nivel global, como una de las mejores alternativas a los combustibles fósiles, al disminuir las emisiones de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero. Conocé cómo lo hace.

Si solo tenés un minuto:

El litio se ha transformado en un recurso necesario para la transición energética, siendo un elemento fundamental en la fabricación de baterías para automóviles eléctricos. Al ser un elemento versátil, se utiliza también en otras industrias como los sistemas de almacenamiento de energía renovable, instalaciones solares y eólicas, o en la industria de teléfonos móviles.

Con el correr de los años, la demanda del litio creció y benefició a las economías de los países que las producen, como pueden ser los que conforman el “Triángulo de Litio”. La demanda global de este recurso es cercana a las 300 mil toneladas y se espera que tenga un crecimiento entre el 12% y 19% anual en los próximos 20 años.

La investigación y el desarrollo en torno al litio y las baterías de iones de litio están en constante evolución. En este sentido, los especialistas buscan alternativas que mejoren la eficiencia energética de las baterías, entre las que se destacan las de estado sólido, que serán una evolución de las actuales, con mayor seguridad y capacidad. 

En la búsqueda de fuentes de energía sostenible y renovable, el mundo puso su vista en la transición hacia una economía que dependa cada vez menos de los combustibles fósiles. En este avance, el litio, elemento clave en las baterías eléctricas, es considerado esencial para lograrla, sobre todo en la industria de vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía renovable.

Teniendo en cuenta que la Agencia Internacional de Energía estima que tan solo el volumen de mercado de los autos eléctricos alcanzará los 846.70 millones de dólares para 2027, este mineral tiene mucho potencial a futuro.

El Litio y su importancia en la transición eléctrica

El litio es un metal ligero y altamente reactivo que ganó popularidad en los últimos años debido a su gran capacidad para almacenar y liberar energía de manera eficiente. Dicha característica lo convierte en un material indispensable en la fabricación de baterías de iones de litio, las cuales se utilizan en teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos y hasta en sistemas de almacenamiento de energía a gran escala.

Por ejemplo, en el ámbito de las energías renovables, la solar y la eólica son recursos intermitentes que pueden almacenarse para su distribución y uso en el momento oportuno. En este sentido, es crucial contar con baterías que lo hagan posible.

A través de este recurso, junto con la innovación tecnológica, se logrará un cambio positivo para el medio ambiente hacia energías amigables con el medioambiente. Por ejemplo, se estima que, en unas décadas, los vehículos a combustión interna desaparecerán y se dará lugar a los vehículos eléctricos, libres de emisiones directas. 

Esto reducirá la huella de carbono y la dependencia de los vehículos que utilizan combustibles fósiles. Según ‘Our World in Data’, los combustibles fósiles representaron el 72.8% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 2019. Además, dichas cifras, siguieron incrementando, porque la Agencia Internacional de Energía (AIE) informó que estos emitieron el 89% del dióxido de carbono, en relación con las otras energías.

La demanda creciente y la importancia geopolítica del litio

A medida que las personas toman conciencia de la importancia de una transición hacia energías más amigables con el medio ambiente, como la movilidad eléctrica, la demanda de litio crece. Además, al ser un elemento versátil, no solo se utiliza para la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, sino también en otras industrias como sistemas de almacenamiento de energía renovable, instalaciones solares y eólicas, o en la industria de teléfonos móviles.

La demanda global de este recurso es cercana a las 300 mil toneladas y se espera que tenga un crecimiento entre el 12% y 19% anual en los próximos 20 años.

En cuanto a su importancia geopolítica, países latinoamericanos como Argentina y Chile cuentan con grandes depósitos de este material, lo que les permite no solo su suministro estable y sostenible a gobiernos y empresas en todo el mundo, sino también generar importantes ingresos y desarrollarse económicamente.

Según el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Argentina pasó de facturar US$207 millones en exportaciones de litio durante 2021,a una facturación de US$ 696 millones en 2022. Significa una diferencia interanual de US$ 449 millones (236% aproximadamente).

Investigación y desarrollo

La investigación y el desarrollo en torno al litio y las baterías de iones de litio están en constante evolución. En este sentido, los especialistas buscan alternativas que mejoren la eficiencia energética de las baterías, entre las que se destacan las de estado sólido, que serán una evolución de las actuales, con mayor seguridad y capacidad. Además, a través de la implementación de programas de reciclaje, se fomenta la reutilización de materiales y se reduce la cantidad de residuos potencialmente contaminantes.

¿Qué rol tendrá el litio en el futuro?

El litio desempeñará un papel central en la transición hacia un futuro energético más sostenible. En este aspecto, es necesaria la colaboración entre gobiernos, empresas y comunidades para asegurar el desarrollo de esta industria.

Si tenemos en cuenta que, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), si se mantienen las políticas actuales, las ventas de vehículos eléctricos en el mundo representarán más del 20% en el 2030, frente a un 10% en 2021 (además de que, para cumplir los objetivos climáticos se buscará alcanzar el 60%), el litio se posiciona como un activo para tener en cuenta.

Asimismo, según un informe de Aquist, se menciona que la demanda global de litio es cercana a 300,000 toneladas y se espera que tenga un crecimiento entre el 12% y 19% anual en los próximos 20 años. Teniendo en cuenta la industria argentina, si bien actualmente las exportaciones de este material representan el 0,8% del total, el gobierno argentino espera que para 2030 el uso de las baterías con este material se multiplique por cinco. 

Por otro lado, se espera que la integración del ámbito público, junto con el privado, impulsen al país a convertirse en uno de los mayores productores a nivel mundial de este mineral. De hecho, Livent, en su último informe de sostenibilidad planea llegar a la producción de 100.000 toneladas en el Salar del Hombre Muerto para finales de 2030.

En pocas palabras, el litio es vital en la transición energética global, siendo un componente esencial en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía renovable, entre otras aplicaciones.

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Escrito por Redacción LitioArgentina