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Catorce empleados y contratistas vinculados con las operaciones de Fénix y Sal de Vida quedaron aislados durante el temporal que afectó la Puna de Catamarca.
El caso más grave involucró a cuatro trabajadores que permanecieron más de 72 horas incomunicados, a unos 4.500 metros sobre el nivel del mar.
AOMA denunció que se autorizaron desplazamientos no urgentes pese a las condiciones meteorológicas adversas, sin garantizar previamente la transitabilidad ni disponer todos los recursos exigidos para una contingencia invernal.
Rio Tinto activó el rescate, suspendió posteriormente las operaciones y anunció una revisión interna, pero todavía no explicó públicamente quién autorizó los movimientos ni qué evaluación de riesgo se realizó.
El Ministerio de Minería de Catamarca abrió un sumario administrativo. Con los hechos conocidos, según dirigentes gremiales, la empresa tendría una responsabilidad preventiva, operativa e indelegable; la sanción jurídica definitiva deberá surgir de la investigación.
Mineros varados en el yacimiento Fénix: la emergencia ocurrida en julio de 2026 no puede explicarse únicamente por la intensidad del temporal. La tormenta de nieve fue el desencadenante, pero la exposición de los trabajadores estuvo precedida por decisiones empresariales: autorizar o no impedir desplazamientos, verificar la transitabilidad, disponer maquinaria, definir refugios y garantizar comunicaciones y rescate.
Según la visión de dirigentes gremiales, podría atribuirse a Rio Tinto una posible responsabilidad empresarial directa por la gestión preventiva del riesgo. Bajo esta mirada, la compañía tenía bajo su control la organización del trabajo, los traslados y la aplicación de sus protocolos en una operación ubicada en uno de los ambientes más exigentes del país.
Determinar si esas decisiones constituyeron además una infracción administrativa, una negligencia jurídicamente sancionable o una responsabilidad penal corresponde ahora al sumario abierto por el Ministerio de Minería de Catamarca.
Lo confirmado al 29 de julio de 2026
- 14 personas —entre empleados y contratistas— debieron ser rescatadas.
- Cuatro trabajadores atravesaron la situación más crítica y permanecieron aislados durante más de tres días.
- La emergencia ocurrió en el área del Salar del Hombre Muerto, vinculada con los proyectos Fénix y Sal de Vida.
- AOMA presentó reclamos ante Rio Tinto y ante la autoridad minera provincial.
- Rio Tinto suspendió temporalmente las operaciones y anunció una revisión interna.
- El Ministerio de Minería inició un sumario para establecer qué decisiones provocaron el aislamiento.
Mineros varados en Fénix: qué ocurrió el domingo 19 de julio
El episodio comenzó el domingo 19 de julio de 2026, cuando una tormenta de nieve, viento y baja visibilidad afectó los caminos de alta montaña que conectan el Salar del Hombre Muerto con Antofagasta de la Sierra.
En ese contexto, empleados y trabajadores de empresas contratistas se desplazaban desde las operaciones mineras hacia la localidad. La circulación se desarrollaba en un corredor de aproximadamente 120 kilómetros, con sectores situados cerca de los 4.500 metros sobre el nivel del mar.
El temporal bloqueó el avance de distintos vehículos. La posterior reconstrucción permite identificar más de un grupo afectado, lo que también explica las diferencias iniciales sobre la cantidad de trabajadores varados.
Uno de los contingentes quedó detenido en el camino utilizado habitualmente para descender desde el área minera. Personal y equipos que intentaron asistirlo también debieron detenerse porque la nevada y la denominada “visión blanca” impedían reconocer el trazado.
Al mismo tiempo, una segunda camioneta, con cuatro ocupantes, salió desde el área de Sal de Vida para colaborar con la contingencia a través de un recorrido alternativo. Ese vehículo terminó igualmente aislado en el entorno del Salar del Hombre Muerto.
La información inicial fue fragmentaria. Durante las primeras horas se habló de cinco trabajadores sin contacto; posteriormente, Rio Tinto confirmó que eran cuatro las personas que continuaban sin poder ser alcanzadas. El comunicado calificó el fenómeno meteorológico como “extremo y sin precedentes” e informó la activación de recursos terrestres y aéreos.
Las primeras 24 horas y la presentación de AOMA
El lunes 20 de julio, cuando algunos trabajadores ya llevaban alrededor de un día aislados, la Asociación Obrera Minera Argentina realizó dos presentaciones: una ante la empresa y otra ante el Ministerio de Minería de Catamarca.
Según la documentación sindical, el punto cuestionado no era la existencia de la tormenta, sino la decisión previa de permitir la circulación de vehículos bajo condiciones meteorológicas adversas.
La seccional provincial de AOMA planteó cuatro objeciones centrales:
- Se habrían autorizado desplazamientos pese a las alertas y al deterioro del tiempo.
- No se habría garantizado previamente la transitabilidad efectiva de los caminos.
- No se habría desplegado con anticipación la maquinaria necesaria para mantener la ruta o asistir rápidamente a los vehículos.
- El movimiento del personal no respondía, de acuerdo con el sindicato, a una urgencia que justificara asumir ese nivel de exposición.
AOMA sostuvo que se había priorizado la continuidad operativa por encima de la seguridad de las personas. También pidió identificar a quienes autorizaron los movimientos y reclamó el apartamiento preventivo de los responsables del área de Seguridad Vial mientras avanzaba la investigación.
La presentación es relevante porque fue realizada mientras la emergencia seguía en curso, no como una interpretación posterior. El sindicato ya advertía entonces sobre posibles incumplimientos del protocolo de invierno y sobre la falta de recursos estratégicamente ubicados para responder a una contingencia.
Cuatro trabajadores permanecieron aislados durante más de 72 horas
La situación más delicada fue la de los cuatro ocupantes de la camioneta que quedó inmovilizada en un sector remoto de la Puna.
Durante más de tres días, las condiciones del terreno, la acumulación de nieve y la escasa visibilidad impidieron que las cuadrillas llegaran hasta el vehículo. Las temperaturas permanecieron ampliamente bajo cero y el viento dificultó tanto el avance terrestre como las alternativas aéreas.
En busca de comunicación y ayuda, dos de los trabajadores abandonaron temporalmente la camioneta y avanzaron a pie. Esa decisión agregó un nuevo riesgo, porque la visión blanca reducía las referencias del terreno y podía provocar desorientación incluso a poca distancia.
Las comunicaciones fueron intermitentes. La información llegaba a familiares y autoridades de manera parcial, mientras topadoras, camionetas, personal sanitario y equipos de rescate trataban de abrir un paso.
El rescate: maquinaria pesada, bomberos y conocimiento del territorio
La operación requirió la participación coordinada de alrededor de 60 personas, entre integrantes de Bomberos Voluntarios de Santa María, Policía, Vialidad Provincial, personal municipal de Antofagasta de la Sierra, equipos de Rio Tinto, contratistas y pobladores conocedores de la zona.
Se utilizaron topadoras, camionetas, ambulancias y maquinaria vial. El frío fue tan intenso que uno de los equipos sufrió el congelamiento del combustible cuando se encontraba a pocos cientos de metros de uno de los objetivos.
El miércoles 22 de julio, los rescatistas consiguieron localizar primero la camioneta con dos trabajadores en su interior. Después encontraron a uno de los hombres que había salido a pie y, finalmente, al cuarto integrante del grupo.
Los cuatro fueron asistidos por hipotermia y otras afecciones vinculadas con la exposición al frío. Uno de ellos debió recibir atención de mayor complejidad por lesiones en sus pies. Posteriormente, Rio Tinto informó que todos se encontraban fuera de peligro.

La empresa reconoció más tarde que 14 empleados y contratistas habían sido rescatados en el conjunto de los operativos, no solamente los cuatro casos que concentraron la mayor atención pública.
Cronología completa del caso Fénix
19 de julio
La tormenta de nieve y viento bloqueó los caminos entre las operaciones del Salar del Hombre Muerto y Antofagasta de la Sierra. Distintos vehículos quedaron detenidos y cuatro trabajadores terminaron aislados en una camioneta ubicada en un sector de difícil acceso.
20 de julio
AOMA presentó reclamos ante Rio Tinto y ante el Ministerio de Minería. Denunció que la circulación se había autorizado sin condiciones adecuadas de transitabilidad y pidió determinar quiénes tomaron las decisiones.
21 de julio
Rio Tinto confirmó públicamente que cuatro trabajadores continuaban varados. La compañía afirmó que mantenía contacto con ellos y que había activado sus protocolos de emergencia, aunque no detalló quién había autorizado la salida de los vehículos.
22 de julio
Los cuatro trabajadores fueron encontrados con vida después de más de 72 horas. Recibieron asistencia médica y uno de ellos fue trasladado para una evaluación de mayor complejidad.

24 de julio
En un segundo comunicado, Rio Tinto elevó a 14 el total de empleados y contratistas rescatados, informó la suspensión temporal de las actividades en el Salar del Hombre Muerto y anunció una revisión interna de lo sucedido.
La compañía sostuvo que analizaría lo ocurrido para fortalecer su capacidad de respuesta. También confirmó que los accesos permanecerán restringidos hasta recuperar condiciones seguras.
29 de julio
El Ministerio de Minería de Catamarca inició de oficio un sumario administrativo y requirió documentación a la empresa para establecer las circunstancias, responsabilidades y decisiones que derivaron en el aislamiento.
La investigación también abrió el debate sobre la necesidad de unificar sistemas de monitoreo remoto y control en tiempo real para los desplazamientos hacia los proyectos mineros de la Puna.
Qué dijo Rio Tinto sobre los mineros varados
En su primer posicionamiento público, Rio Tinto explicó que trabajadores y contratistas que se dirigían desde Fénix hacia Antofagasta de la Sierra tuvieron que detenerse debido a una tormenta que describió como extrema.
La empresa afirmó que:
- Había activado sus protocolos de emergencia.
- Mantenía comunicación con los trabajadores.
- Evaluaba alternativas terrestres y aéreas.
- Coordinaba acciones con autoridades y equipos de rescate.
Después del operativo, comunicó que las 14 personas habían sido rescatadas, que los trabajadores recibieron controles médicos y que las actividades serían suspendidas hasta contar con condiciones seguras.
Rio Tinto también anunció una revisión interna “integral” para mejorar su capacidad de respuesta y señaló que prestaría asistencia a pobladores cercanos afectados por el temporal.
Esas medidas fueron necesarias, pero se tomaron cuando la emergencia ya estaba desencadenada.
Los cuestionamientos de los familiares
Los cuestionamientos hacia Rio Tinto también surgieron de los familiares de los trabajadores rescatados. Vilma Carrizo, esposa de uno de los mineros que quedó aislado en la Puna catamarqueña, sostuvo que la emergencia pudo haberse evitado mediante la suspensión preventiva de las actividades.
En una entrevista con la periodista María O’Donnell en el programa De acá en más, de Urbana Play, Carrizo afirmó que “la empresa decidió seguir operando con su actividad productiva pese a las inclemencias”. Sus declaraciones fueron posteriormente reproducidas por Clarín en una nota sobre los cuestionamientos contra Rio Tinto.
Según su relato, su marido integraba la brigada interna de rescate de la compañía. El trabajador salió junto con otros compañeros para asistir a vehículos que habían quedado varados, pero al intentar regresar encontró el camino bloqueado por la rápida acumulación de nieve.
Carrizo explicó que recibió una llamada de su esposo desde un teléfono satelital durante la noche del domingo. El trabajador le pidió que no cortara porque “no tenía comunicación con la empresa, que no podía modular”.
La mujer aseguró que entonces avisó a un contacto interno de la empresa y creyó que la maquinaria ya se dirigía hacia el lugar, pero al día siguiente su marido volvió a comunicarse para informarle que la asistencia todavía no había llegado.
“Tiene que haber un protocolo de invierno y de alerta temprana también por parte de las autoridades municipales y provinciales”, afirmó también durante la entrevista.
Los protocolos provinciales y la importancia de anticiparse
Catamarca cuenta desde 2019 con un Protocolo de Comunicación y Prevención para los traslados mineros, comparti aplicable a las empresas que movilizan personal hacia proyectos ubicados en Antofagasta de la Sierra. La herramienta busca ordenar las comunicaciones, reducir riesgos y asegurar una respuesta coordinada ante emergencias.
Además de la normativa provincial, cualquier protocolo empresarial para operar durante el invierno en la Puna debe contemplar, como mínimo:
- Monitoreo meteorológico permanente.
- Criterios objetivos para cerrar caminos.
- Verificación física de la transitabilidad.
- Vehículos preparados para nieve y frío extremo.
- Comunicaciones satelitales redundantes.
- Refugios con alimentos, combustible y equipos de supervivencia.
- Maquinaria vial ubicada en puntos estratégicos.
- Registro de pasajeros y seguimiento en tiempo real.
- Autoridad clara para suspender cualquier traslado.
- Coordinación previa con organismos públicos y servicios médicos.
La denuncia de AOMA indica que varios de esos elementos no habrían estado disponibles o no habrían sido aplicados con suficiente anticipación. Esa es una de las hipótesis que deberá verificar el expediente.
El contraste con San Juan: cómo funcionó el Operativo Invierno de Veladero
El caso de la mina Veladero, en San Juan, ofrece un parámetro útil. No se trata de operaciones idénticas, pero ambas funcionan en alta montaña, con caminos largos, temperaturas extremas, nieve y riesgo de aislamiento.
Veladero posee un Operativo Invierno de cumplimiento obligatorio para trabajadores, autoridades y visitantes. El programa contempla:
- Un comité específico de emergencias.
- Un sistema escalonado de alertas.
- Refugios de supervivencia completamente equipados.
- Restricciones de circulación según las condiciones.
- Suspensión de visitas durante los meses de mayor riesgo.
- Equipos responsables de decidir cierres y reaperturas.
El Gobierno de San Juan, durante una inspección integral a Veladero, verificó refugios intermedios ubicados en distintos kilómetros del camino y controló que contaran con los suministros necesarios para responder ante una emergencia.
Durante el mismo episodio meteorológico de julio de 2026, Veladero suspendió preventivamente sus actividades productivas y mantuvo únicamente los servicios esenciales, con los trabajadores protegidos dentro del campamento y los caminos cerrados mientras persistían las condiciones adversas.
La diferencia de criterio es significativa:
|
Fénix y Sal de Vida, Catamarca |
Veladero, San Juan |
| Se produjeron desplazamientos de personal durante el deterioro meteorológico. | Se suspendió preventivamente la actividad productiva no esencial. |
| AOMA denunció falta de transitabilidad garantizada y recursos estratégicos. | El Operativo Invierno prevé refugios, alertas y cierres escalonados. |
| Catorce personas debieron ser rescatadas. | El personal permaneció protegido y se restringieron los movimientos. |
| La suspensión llegó después de la emergencia. | La reducción operativa fue utilizada como herramienta preventiva. |
La comparación demuestra que detener la producción y los traslados era una alternativa posible. La seguridad invernal no depende solamente de reaccionar ante una tormenta, sino de adoptar decisiones conservadoras antes de que los caminos se vuelvan intransitables.
