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Mina Lindero, ubicada en la Puna salteña, transita su sexto año de producción y se consolidó como uno de los principales activos mineros de Salta. La operación procesa más de 18.000 toneladas de roca por día y apunta a cerrar el año con una producción de entre 90.000 y 100.000 onzas de oro, mientras mantiene un peso relevante dentro de las exportaciones mineras de la provincia.
El próximo desafío para Mansfield Minera SA pasa por extender la vida útil del yacimiento, estimada actualmente en unos nueve años adicionales. Para lograrlo, la compañía busca avanzar con nuevas campañas de exploración y perforación que permitan convertir en reservas cerca de 400.000 onzas de recursos identificados y sostener así el horizonte productivo de Lindero.
A la par del desarrollo minero, la empresa mantiene un trabajo permanente con Tolar Grande, donde impulsa acciones de formación, acercamiento a la actividad y generación de capacidades locales. Para la compañía, la continuidad del proyecto dependerá no solo de mejorar la eficiencia, reducir costos y sumar reservas, sino también de fortalecer el vínculo con las comunidades y preparar recursos humanos para acompañar el crecimiento de la minería en la región.
La historia de Mina Lindero está estrechamente vinculada al desarrollo de la minería metalífera en Salta. El proyecto, ubicado en la Puna salteña, cerca de los límites con Catamarca y Chile, se convirtió en la primera mina de oro a cielo abierto de la provincia y actualmente transita su sexto año de producción.
Sobre ese recorrido expuso Facundo Huidobro, gerente de Relaciones Institucionales y Comunitarias de Mansfield Minera SA, durante la segunda jornada de Argentina Mining 2026, donde repasó los principales hitos del proyecto, sus perspectivas productivas y el impacto que genera en la región de Tolar Grande.
Huidobro fue, además, integrante del equipo que participó de los trabajos que llevaron al descubrimiento de Lindero, por lo que su exposición permitió reconstruir buena parte del camino recorrido desde las primeras campañas de exploración hasta la puesta en marcha de la mina.
“La mayoría de la gente se pregunta dónde queda Lindero”, señaló al comenzar su presentación, para luego ubicar el proyecto en el extremo oeste de la provincia. “Estamos cerca del límite con Catamarca y de Chile. Ahí se desarrolló el proyecto, allí comenzamos con las líneas de sondaje inicialmente”, explicó.
De la exploración a la construcción de la mina
El desarrollo de Lindero comenzó a gestarse en la década de 1990. Huidobro recordó que la compañía comenzó a organizarse en 1994, en un contexto en el que todavía no existían herramientas de promoción de inversiones como las actuales.
En ese sentido, destacó el papel que tuvo la Ley de Inversiones Mineras 24.196 para generar condiciones que permitieran atraer capitales hacia una actividad que requería fuertes inversiones y largos períodos de exploración. “No teníamos RIGI ni nada de eso, pero estaba basado principalmente en la Ley de Inversiones Mineras, la Ley 24.196, que era algo similar con algunos beneficios que necesitaba en ese momento la minería para desarrollarse”, recordó.
Uno de los principales obstáculos durante la etapa inicial fue precisamente el financiamiento de la exploración. Según relató, luego de conseguir apoyo para realizar los primeros 11 pozos, la empresa continuó con financiamiento propio y comenzó a buscar grupos inversores para sostener el proyecto.
El desarrollo de la minería exploratoria, sostuvo, resulta fundamental para garantizar la continuidad de la actividad. En esa línea, recordó que durante aquellos años “se instalaron más de 60 empresas en nuestro país para hacer exploración y perforación” y consideró que los actuales incentivos a la inversión podrían generar un movimiento similar.
“Tenemos muchos proyectos, muchas minas que están ya en su etapa madura”, advirtió, al remarcar la necesidad de que la exploración continúe acompañando a los proyectos que actualmente están en producción.
Una construcción atravesada por la pandemia
La construcción de Mina Lindero comenzó en 2017 y atravesó uno de los momentos más complejos para la industria: la pandemia de coronavirus. El proyecto implicó una importante movilización de trabajadores y recursos en plena Puna.
“Fueron muy difíciles para la empresa de desarrollar una construcción con más de casi 2.000 personas”, recordó Huidobro. A pesar de las dificultades, la compañía logró completar la construcción en noviembre de 2020 y posteriormente inició la etapa productiva.

Actualmente, Lindero transita su sexto año de producción, con un promedio cercano a las 100.000 onzas de oro anuales, un volumen que la posiciona como uno de los principales activos mineros de la provincia. “El oro es el principal activo”, remarcó Huidobro, al destacar además el peso que tiene la operación en las exportaciones salteñas. Según indicó durante su exposición, casi el 50% de las exportaciones mineras de Salta provienen de Lindero.
El desafío: extender la vida útil de Lindero
Uno de los puntos centrales de la presentación estuvo puesto en el futuro del proyecto. Huidobro explicó que actualmente la mina cuenta con una vida útil estimada de aproximadamente nueve años, aunque la compañía trabaja para extender ese horizonte. “Nuestra idea es continuar. Tiene una vida útil de 9 años más, pero estamos tratando de ver si la podemos extender”, afirmó.
Para lograrlo, la exploración vuelve a ocupar un lugar estratégico. La empresa cuenta con recursos que todavía deben transformarse en reservas económicamente explotables, lo que requiere nuevos trabajos de perforación. “Tenemos aproximadamente unas 400.000 mil onzas de recursos, pero hay que convertirlos en reservas, por lo tanto, necesita mayor perforación”, explicó.
La continuidad de la exploración aparece así como una de las principales claves para prolongar la actividad de Lindero y sostener en el tiempo el impacto económico y laboral que genera la operación.
Una producción de hasta 100.000 onzas anuales
Durante su exposición, Huidobro también detalló parte del proceso productivo de la mina, que actualmente procesa algo más de 18.000 toneladas de roca por día. Al tratarse de una explotación a cielo abierto, el proceso comienza con las voladuras destinadas a fragmentar la roca. Posteriormente, el material atraviesa distintas etapas de trituración hasta alcanzar el tamaño necesario para continuar con el tratamiento. La última etapa utiliza rodillos de alta presión, conocidos como HPGR, que permiten reducir significativamente el tamaño de las partículas.
En cuanto a los resultados productivos, Huidobro señaló que la meta para este año es ubicarse entre las 90.000 y las 100.000 onzas de oro. “En este primer semestre ya hemos producido 42.000 onzas”, informó, aunque aclaró que alcanzar el objetivo anual implica importantes desafíos.
“En este semestre queremos aumentar la producción, pero no es fácil”, sostuvo, y agregó que además de optimizar el proceso productivo es necesario trabajar sobre los costos para mantener la competitividad de la operación.
Energía, logística y eficiencia
La exposición también abordó algunos de los desafíos propios de operar una mina ubicada en una zona de alta montaña y alejada de los principales centros urbanos. Entre los temas mencionados estuvo la utilización de paneles de energía solar, además de la logística asociada al transporte de combustibles y otros insumos necesarios para garantizar el funcionamiento de la operación.
La búsqueda de eficiencia, explicó, forma parte de una estrategia permanente para reducir costos y mejorar el desempeño de la mina durante los próximos años.
Tolar Grande, la comunidad como parte del proyecto
Más allá de los números de producción, Huidobro puso especial énfasis en el vínculo de Mansfield con Tolar Grande, localidad que ocupa un lugar central en el desarrollo de Lindero.
La empresa cuenta con una oficina permanente en Tolar Grande y desarrolla diferentes iniciativas destinadas a fortalecer el vínculo con la comunidad y generar oportunidades de formación. Entre ellas mencionó el programa “Puertas Abiertas”, mediante el cual se invita a estudiantes de colegios y de instituciones de educación superior a conocer la actividad minera y acercarse a las posibilidades laborales que ofrece el sector.
“No sirve de nada tener la capacidad instalada, es muy importante, pero si no se tiene la gente capacitada, no sirve de nada”, afirmó Huidobro. En ese sentido, destacó la necesidad de fortalecer la formación de recursos humanos locales para acompañar el crecimiento de la industria minera.
La comunicación también ocupa un lugar importante dentro de esa estrategia. Huidobro señaló que los cambios en las formas de informarse obligan a las empresas a adaptar sus canales de comunicación. “Los chicos se informan con las redes sociales y algunos portales, todos con el celular. Tenemos que trabajar mucho la parte de comunicación”, sostuvo.

Para el ejecutivo, el desarrollo minero requiere no solamente inversiones, infraestructura y tecnología, sino también una relación permanente con las comunidades y la generación de capacidades locales. “Se está trabajando a través de las cámaras y con nuestras permanentes intervenciones en las comunidades”, explicó.
De esta manera, la experiencia de Lindero aparece no solo como un caso de desarrollo de una mina de oro en Salta, sino también como un proceso que plantea nuevos desafíos: extender la vida útil del yacimiento, profundizar la exploración, sostener los niveles de producción, reducir costos y consolidar el vínculo con Tolar Grande.
A seis años del inicio de la producción, Mansfield apuesta a que los próximos años no sean el cierre de la historia de Lindero, sino una nueva etapa marcada por la exploración y la posibilidad de ampliar el horizonte productivo de una operación que se convirtió en uno de los principales motores de la minería salteña.
