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El Ministerio de Economía publicó un nuevo informe sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta clave para atraer capital, dar previsibilidad y acelerar proyectos estratégicos como el litio. Nuevo informe oficial del Ministerio de Economía sobre el RIGI: impacto en inversiones, minería y proyectos de litio en Argentina. Claves y beneficios.

Cómo avanza la minería del litio en Argentina: inversión, volatilidad de precios e infraestructura pendiente

A partir del primer capítulo de “Minería: Cómo pasar de la exploración al desarrollo” de LA NACION, analizamos las claves del momento que atraviesa el litio argentino: volatilidad de precios, inversiones récord, cuellos de botella en infraestructura y la importancia de la estabilidad para transformar potencial geológico en desarrollo real.

Si solo tenés un minuto

El litio es el motor del nuevo ciclo minero argentino y un recurso estratégico para la transición energética global.

Aunque los precios del carbonato cayeron de USD 80.000 a alrededor de USD 10.200 por tonelada, la industria proyecta una recuperación apoyada en la expansión de la electromovilidad.

La demanda global de litio se multiplicará por ocho de acá a 10 años, impulsando la producción argentina, que se estima que aumentará un 75% solo en 2025. Este potencial ha atraído inversiones estimadas en 8.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

El RIGI busca brindar estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años, condición clave para un sector cuyo ciclo completo puede superar los 15 años.

Argentina, parte del “Triángulo del Litio”, se proyecta a triplicar su producción hacia 2030, impulsada por la transición energética global y un volumen inédito de inversiones. Este análisis se nutre del capítulo 1 de “Minería: Cómo pasar de la exploración al desarrollo” de LA NACION, que expone las claves del proceso para transformar recursos en proyectos operativos.

El mundo atraviesa una agenda acelerada de transición energética, electromovilidad y digitalización.  El litio se consolidó como un mineral crítico por su papel en el almacenamiento de energía y en las baterías de vehículos eléctricos, lo que definió su importancia estratégica para los próximos 20 años.

La posición de Argentina en el tablero global

Argentina es considerada una potencia emergente en el sector minero. Dentro del Triángulo del Litio comparte, junto a Chile y Bolivia, más de la mitad de las reservas mundiales. Hoy es el cuarto productor global, con perspectivas de ascenso si se concretan los proyectos en cartera.

El crecimiento proyectado para el sector es contundente:

  • En 2025 se proyecta un aumento del 75 % en la producción de litio.
  • Se estima que las exportaciones mineras totales rondarán los 20.000 millones de dólares para 2030, ubicando a la minería en el tercer lugar del complejo exportador argentino, con una relevancia marcada por el cobre y el litio.
  • Las exportaciones mineras de 2024 (estimadas en $5.100 millones de dólares) ya ubicarán al litio en el segundo lugar en términos de volumen producido, a pesar de los bajos precios actuales.

Volatilidad, proyectos y perspectivas de inversión

La minería es intrínsecamente cíclica. El sector del litio ha experimentado cambios dramáticos en los últimos años, con precios que alcanzaron los $80.000 por tonelada de carbonato de litio en 2022 y luego cayeron alrededor de $7.000.

Actualmente, los precios de grado batería se sitúan entre $10.200 y $10.300.

Expertos y líderes del sector anticipan que los precios del litio volverán a subir a medida que se acelere la transición energética. Sin embargo, remarcan que la industria necesita estabilidad, no picos y derrumbes abruptos.

En los últimos años, el valor internacional del litio pasó de niveles históricamente altos a niveles mínimos inesperados en poco tiempo, lo que dificulta la planificación de inversiones, la puesta en marcha de proyectos y la previsibilidad del sector. Por eso, más allá de una recuperación futura, las empresas priorizan un escenario de precios moderados, pero sostenidos que permita desarrollar operaciones de manera segura y a largo plazo.

A pesar de la coyuntura de precios bajos, la inversión se mantiene:

  • En los próximos 5 años se estiman inversiones en litio por  8.000 millones de dólares.
  • Empresas como Exar, que hoy es la principal productora de litio en Argentina en un solo proyecto, y Eramine, que inició su producción este año después de 15 años de desarrollo, siguen apostando por la expansión.
  • Río Tinto, por ejemplo, terminó dos proyectos de expansión en Catamarca, con una inversión total de 1.300 millones de dólares, en un contexto de precios bajos.

Aunque los precios siguen lejos de los picos de 2022, las compañías mantienen sus inversiones porque los fundamentos del mercado —crecimiento de vehículos eléctricos, almacenamiento energético y políticas de descarbonización— sostienen una demanda estructural en alza.

Tecnología y eficiencia: el desafío de la extracción

La calidad de las salmueras de litio en Argentina es muy buena, lo que permite reducir costos y hace que la producción sea factible incluso con los precios actuales.

La coexistencia entre evaporación solar y Extracción Directa de Litio (DLE) marca una transición tecnológica que busca eficiencia, menor huella hídrica y mayor recuperación del recurso.

La Extracción Directa (DLE), utilizada por compañías como Río Tinto y Eramine, representa un avance en eficiencia:

  1. Se extrae la salmuera del salar (a distintas profundidades, entre 30 y 40 metros y 400 metros) y se bombea directamente a una planta.
  2. Mediante absorción (una resina “quirúrgicamente”), el litio se extrae de la salmuera.
  3. Este proceso alcanza una eficiencia del 90%, lo que implica que se necesita la mitad de salmuera para obtener la misma cantidad de litio que con el proceso de evaporación.
  4. Si bien la DLE requiere un capital más elevado, es más eficiente en términos de costo de producción.

El desarrollo de la minería, que hoy es menos del 1% del PBI nacional, pero puede ser un pilar para el oeste argentino, requiere estabilidad y la resolución de desafíos complejos.

Marco regulatorio y desarrollo regional

Para canalizar las inversiones de volumen que requiere la minería (cuyo ciclo entre la exploración y la producción estable ronda los 17 años), la estabilidad es clave.

El RIGI ofrece un horizonte de previsibilidad de 30 años en materia fiscal y cambiaria, una condición indispensable para proyectos cuyo ciclo completo puede superar los 15 años.

Para referentes del sector, como Simón Pérez Alcina (Exar), esta herramienta equipara a la Argentina con otros países mineros competitivos de la región.

La estabilidad es fundamental para el impacto federal. En provincias como Salta, Jujuy y Catamarca, el desarrollo minero transforma la matriz productiva y genera empleo de calidad, lo que implica desarrollar el ecosistema de proveedores locales para asegurar la continuidad de la producción.

El diálogo constructivo entre el sector público y el privado, como lo ejemplifica la Mesa del Litio, es vital para abordar problemáticas como la infraestructura y el impacto regional.

La urgencia de la infraestructura

Un cuello de botella que frena el potencial de crecimiento es la infraestructura insuficiente. El sector requiere infraestructura vial, logística y energética, ya que los proyectos de litio suelen ubicarse en la Puna, a más de 4.000 metros de altura y lejos de centros urbanos.

La logística es especialmente compleja: por cada tonelada de carbonato de litio que se exporta, se deben ingresar cuatro o más toneladas de insumos para la producción, lo que implica que la logística funciona “en forma inversa”.

Sin mejoras logísticas, viales y energéticas, especialmente en la Puna, la expansión proyectada resultará difícil de sostener. Empresas y autoridades coinciden en que la coordinación público-privada será clave para impulsar el próximo salto de escala.

Así, el litio representa una oportunidad histórica para Argentina, tanto por el volumen de inversión proyectado como por su impacto a nivel federal. Pero transformar el potencial geológico en desarrollo sostenible exigirá estabilidad macroeconómica, infraestructura acorde y una planificación de largo plazo.

 Con diálogo público-privado y una visión estratégica, el país puede consolidarse como un proveedor confiable en la transición energética global.

Escrito por Redacción LitioArgentina