Fundada por un investigador del CONICET y una empresa química local, LitiAR avanza en la escala piloto de un método de extracción electroquímica directa. El proyecto busca captar capitales de riesgo para competir con desarrollos globales.
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La vinculación entre el sistema científico nacional y el sector industrial dio un paso concreto en el mercado minero local con la consolidación de LitiAR Sustainable e-DLE.
La compañía, nacida de la asociación entre el investigador superior del CONICET Ernesto Calvo y la empresa química nacional Laring SRL, se posiciona como la primera firma de base tecnológica en Argentina enfocada en el desarrollo de métodos electroquímicos para la producción de litio.
La innovación de la empresa radica en la aplicación de un sistema de Extracción Directa de Litio (DLE) basado en principios electroquímicos, un mecanismo similar al funcionamiento invertido de las baterías de ion-litio.
Este proceso selectivo evita los extensos períodos de evaporación solar en piletones y elimina la necesidad de añadir grandes cantidades de reactivos químicos o de consumir grandes volúmenes de agua en los salares, lo que resuelve uno de los principales desafíos operativos de la actividad.
Tras superar las fases de validación de concepto y el diseño de reactores a escala de laboratorio, la firma apunta a la captación de capitales de riesgo (venture capital) y alianzas con grandes operadoras.
El objetivo inmediato es el financiamiento de una planta piloto que permita demostrar la viabilidad comercial y el funcionamiento continuo de una tecnología diseñada y patentada íntegramente en el país.
El debate sobre la capacidad de Argentina para incorporar valor agregado y soberanía tecnológica en sus recursos mineros encontró una respuesta concreta en el entramado científico y PyME nacional.
El surgimiento de LitiAR, una empresa de base tecnológica creada para escalar un método nativo de Extracción Directa de Litio (DLE), marca un punto de inflexión en el modo en que el sistema científico local se vincula con la producción real en las cuencas del Noroeste Argentino.
La iniciativa tiene como base el trabajo del Dr. Ernesto Julio Calvo, investigador del CONICET y exdirector del Instituto de Química, Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE-UBA), cuyo desarrollo conceptual fue reconocido a nivel global en 2017 con el premio internacional Bright Minds Challenge.
Tras patentar el descubrimiento en el ámbito académico, la necesidad de dialogar con las grandes corporaciones mineras impulsó una alianza estratégica con Laring SRL, una empresa química argentina con más de medio siglo de trayectoria industrial.
Esta sinergia público-privada dio origen a una start-up tecnológica orientada a competir con proyectos surgidos en centros de alta competencia global, como el MIT de Estados Unidos o la Universidad Monash de Australia.
El salto técnico: de la evaporación a la electroquímica
El proceso mayoritario para la obtención de carbonato de litio en el territorio andino se basa en la evaporación solar de salmueras en inmensas piletas superficiales. Si bien es un método maduro, presenta dos variables críticas:
- Demanda plazos de procesamiento de entre 12 y 18 meses
- Requiere el uso de reactivos químicos en una relación de cuatro toneladas de insumos por cada tonelada de compuesto final obtenido
La propuesta metodológica de LitiAR altera esta dinámica mediante el uso de la electroquímica. La tecnología, denominada técnicamente e-DLE, opera bajo el mismo principio físico que utiliza la batería de un teléfono celular, pero de manera inversa.
Al aplicar una diferencia de potencial eléctrico controlada sobre celdas específicas, el sistema captura selectivamente los iones de litio disueltos en la salmuera líquida, separándolos del resto de los componentes presentes (como el sodio, el magnesio o el potasio) sin alterar el balance hídrico del acuífero.
Esta ventaja operativa se traduce en un proceso inmediato que funciona en cuestión de horas, no genera residuos químicos secundarios y prescinde del consumo de agua por evaporación artificial.
Para un mercado global que audita de forma cada vez más estricta la huella hídrica de los minerales esenciales para la transición energética, disponer de un método de obtención eficiente representa un activo estratégico de alto valor comercial.

Litiar™ Sustainable e-DLE S.A. es la primera empresa argentina dedicada íntegramente al desarrollo de tecnologías electroquímicas sostenibles y disruptivas para recuperar litio de recursos no explotados (Imagen LitiAr)
Desafíos de escala y el modelo de negocio
El tránsito de un descubrimiento científico hacia su aplicación en un entorno minero real exige superar la denominada “brecha de escala”. Tras consolidar el Producto Mínimo Viable (MVP) y certificar la capacidad de los reactores a nivel de laboratorio, LitiAR ingresa en la fase de ingeniería para el diseño y construcción de una planta piloto de operación continua.
Para financiar este salto de escala, la compañía busca insertarse en el ecosistema de capital riesgo y fondos sectoriales. En las principales potencias mineras, es habitual que los grandes operadores internacionales inyecten recursos en firmas tecnológicas jóvenes para acelerar el desarrollo de soluciones que optimicen los costos operativos.
La meta de la firma argentina es atraer a estos actores corporativos para consolidar el desarrollo local y validar la tecnología en condiciones reales de yacimiento.
Asimismo, este modelo propone un circuito de retroalimentación para el sector científico. La estructura de la start-up prevé la contratación de servicios de alta complejidad a institutos del CONICET, universidades públicas y organismos técnicos del país. Esto permite canalizar inversión privada directa hacia el financiamiento de equipamiento y líneas de investigación nacionales orientadas a resolver problemáticas industriales concretas generadas en el propio territorio.
Un nuevo paradigma de vinculación
La experiencia de LitiAR invita a revisar los esquemas de transferencia tecnológica en el país. Frente a la inercia de replicar líneas de investigación dictadas por los centros de consumo del exterior, el proyecto demuestra la viabilidad de generar conocimiento de vanguardia a partir de las necesidades logísticas y ambientales de las provincias productoras.
La consolidación de tecnologías locales de obtención directa ratifica que la participación de la industria nacional en la cadena global del litio no debe limitarse exclusivamente a la recaudación de la renta minera superficial.
La capacidad para diseñar, patentar y operar reactores de alta especificidad técnica en el país abre la puerta a una inserción en la transición energética, demostrando que la innovación científica puede ser el motor de un desarrollo productivo sustentable en la superficie de las regiones andinas.
