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El 2026 funciona como un año bisagra para la minería andina, con proyectos que pasan de la promesa geológica a la validación operativa. Con el oro consolidado como activo de refugio y el litio atravesando un profundo reordenamiento, Chile, Perú y Argentina concentran desarrollos que definen la oferta regional de minerales críticos en la próxima década.
En ese escenario conviven realidades distintas. Chile apuesta a consolidar producción y ejecutar expansiones de gran escala en cobre y oro; Perú enfrenta el desafío de destrabar nuevos proyectos para no perder peso relativo; Argentina gana centralidad con distritos de clase mundial en cobre y con operaciones de litio que avanzan aun en un contexto de precios bajos.
En todos los casos, el año funciona como un test de competitividad, costos y capacidad de ejecución.
Más allá de los volúmenes, los proyectos que alcanzan hitos clave en 2026 anticipan el rumbo del sector: mayor presión sobre permisos y licencia social, adopción de tecnologías para reducir el uso de agua y un capital cada vez más selectivo.
Lo que ocurra a lo largo del año en estos seis desarrollos no solo impactará en la producción futura, sino que marcará qué países logran convertir recursos en minas y cuáles quedan rezagados en el nuevo mapa minero andino.
La discusión global sobre minerales críticos dejó de girar exclusivamente en torno al precio y pasó a centrarse en la capacidad de construir nueva oferta. En ese escenario, América Latina vuelve a ocupar un lugar central: concentra recursos de cobre, litio, oro y plata, pero enfrenta desafíos estructurales vinculados a permisos, infraestructura, costos y licencia social.
El 2026 funciona como un punto de inflexión. Algunos proyectos transitan su primer año completo de producción, otros concentran picos de inversión y varios definen su viabilidad técnica y regulatoria. El desempeño de estas iniciativas actúa como un termómetro de la competitividad minera andina en un contexto de transición energética, presión ambiental y creciente selectividad del capital.
A continuación, un recorrido por seis proyectos clave en Chile, Perú y Argentina que, por escala, timing y relevancia estratégica, pueden redefinir el mapa minero regional en 2026.
Hombre Muerto West (Argentina): litio de alta calidad en un mercado selectivo
Hombre Muerto West (HMW), desarrollado por Galan Lithium en Catamarca, se ubica en el corazón del Triángulo del Litio y se destaca por la calidad de su salmuera, con una concentración promedio cercana a los 883 mg/L de litio y un perfil de impurezas particularmente bajo.
El proyecto aseguró financiamiento tras una ampliación de capital respaldada por el fondo Clean Elements. La Fase 1 de construcción se completó a fines de 2025 y el inicio de producción de cloruro de litio está previsto para el primer semestre de 2026, con una escala inicial de alrededor de 4.000 toneladas anuales de LCE.
De esta manera, HMW funciona como un caso de prueba para evaluar qué proyectos logran avanzar: aquellos de menor costo, alta ley y mejor química. El desempeño del ramp-up durante 2026 permitirá medir la resiliencia de este tipo de desarrollos.
Distrito Vicuña (Argentina–Chile): el conglomerado que pone a San Juan en el centro del cobre
El Distrito Vicuña, que integra los depósitos Josemaría y Filo del Sol, se consolida como uno de los polos de cobre, oro y plata más atractivos del mundo en exploración avanzada. Operado por Vicuña Corp, el joint venture entre BHP y Lundin Mining, el distrito se extiende a ambos lados de la cordillera, entre San Juan y Atacama.
De acuerdo con LM Neuquén, los recursos minerales combinados superan las 13 millones de toneladas de cobre contenido en categorías medidas e indicadas, además de decenas de millones de onzas de oro y plata. Filo del Sol fue definido por la compañía como un “descubrimiento generacional”.
Durante 2026 se esperan dos hitos decisivos: la publicación de un informe técnico integrado que detalle la secuencia de minas, la configuración de plantas y los requerimientos de infraestructura, y la definición de la ruta regulatoria en Argentina, con el proyecto buscando encuadrarse en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Salares Norte (Chile): el salto de Chile al top del oro mundial
Salares Norte, la primera operación de Gold Fields en Chile, ingresó en etapa comercial en 2025 tras una inversión cercana a los US$1.190 millones. Ubicada en la Región de Atacama, la mina representa un cambio de escala para la minería aurífera chilena, históricamente relegada frente al cobre.
Según LM Neuquén, 2026 es el primer año completo de producción a régimen, con un rango estimado de entre 550.000 y 580.000 onzas equivalentes de oro anuales. De confirmarse esas cifras, Salares Norte podría incrementar la producción nacional de oro en al menos un 25%, posicionando a Chile entre los principales productores auríferos a nivel global.
El proyecto también funciona como vitrina tecnológica: incorpora relaves filtrados, sin tranque convencional, un alto uso de energía solar y sistemas diseñados para operar en condiciones de alta cordillera y baja disponibilidad hídrica.
Como señaló Reporte Minero, durante 2026 el foco estará puesto en validar el ramp-up, la estabilidad de costos y el desempeño operativo durante el invierno en altura.
Nueva Centinela (Chile): el pico de inversión del cobre chileno
La expansión Nueva Centinela, operada por Antofagasta Minerals, es uno de los proyectos brownfield de cobre más grandes en construcción a nivel global. Con una inversión estimada de US$4.400 millones, el plan incluye una segunda planta concentradora, el desarrollo de la mina Encuentro Sulfuros y obras clave de energía y abastecimiento de agua de mar.
Si bien la operación plena está prevista para 2027, 2026 concentra el mayor nivel de actividad constructiva y gasto de capital. Durante este período se alcanza el pico de CAPEX, con miles de trabajadores en faena y una fuerte demanda de bienes y servicios especializados.
Cuando entre en régimen, la nueva concentradora aportará entre 144.000 y 170.000 toneladas de cobre equivalente por año durante su primera década, además de una corriente relevante de oro y molibdeno. El cumplimiento de plazos y presupuestos en 2026 será observado como una señal de disciplina operativa en los grandes proyectos chilenos.
Zafranal (Perú): un test para la competitividad del cobre peruano
Zafranal es uno de los pocos proyectos avanzados en Perú, un país cuya producción de cobre se mantiene estancada en torno a las 2,7–2,8 millones de toneladas anuales por la falta de nuevos desarrollos de gran escala. Ubicado en la región de Arequipa, el proyecto cuenta con certificación ambiental y contempla una vida útil de 19 años.
Con una producción estimada de 126.000 toneladas de cobre por año durante sus primeros cinco años, Zafranal aparece como una pieza clave para evitar una mayor pérdida de peso relativo de Perú en el mercado global. En 2026 se termina de definir su viabilidad: la decisión final de inversión, prevista para la segunda mitad de 2025, habilita el inicio de la construcción.
Aunque la producción se proyecta hacia finales de la década, el desempeño del proyecto en términos regulatorios, sociales y financieros será leído como un termómetro sobre la capacidad de Perú para destrabar nuevas minas en un contexto de conflictividad social y presión sobre los permisos.
Proyecto Altoandinos (Chile): la prueba real de la extracción directa de litio
El proyecto Altoandinos, impulsado por el joint venture entre la estatal ENAMI y Rio Tinto, es uno de los ejes de la nueva Estrategia Nacional del Litio de Chile. Apunta a desarrollar producción mediante tecnologías de extracción directa (DLE) en salares altoandinos, con menor uso de agua y menor huella superficial.
Aunque la producción comercial se proyecta hacia 2032, 2026 marca un punto de inflexión: está previsto el traspaso del liderazgo operativo a Rio Tinto y el paso desde la definición política al compromiso de capital. Ese momento será clave para evaluar si la estrategia chilena logra traducirse en decisiones de inversión concretas.
El desempeño de las pruebas piloto de DLE en condiciones reales de altura será seguido de cerca por toda la industria. La validación, o no, de estas tecnologías puede influir en proyectos futuros tanto en Chile como en otros países del Triángulo del Litio.
