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Banderas instaladas en un salar andino, una postal asociada al mapa minero en América Latina y al avance del litio como recurso estratégico en la región.
Los salares de la región andina concentran buena parte del interés inversor en litio y explican por qué este mineral ocupa un lugar central en el mapa minero de América Latina.

Mapa minero en América Latina: radiografía del sector que lideran el litio y el cobre

América Latina concentra buena parte del litio que busca el mundo, pero tenerlo bajo tierra no garantiza el liderazgo. Energía, caminos y reglas claras pueden definir qué proyectos avanzan y cuáles quedan en espera.

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Chile encabeza la producción latinoamericana de litio, seguido por Argentina, mientras Bolivia todavía mantiene una amplia distancia entre el volumen identificado en sus salares y la capacidad de sus plantas. En cobre, Chile y Perú concentran gran parte de la oferta regional.

La presencia de minerales no alcanza para poner una operación en marcha. El acceso al financiamiento, los permisos, el suministro de agua y energía, los caminos y la infraestructura logística condicionan los plazos, los costos y la escala de cada proyecto.

Argentina fortaleció su posición gracias a nuevas operaciones de litio y ampliaciones de capacidad en Jujuy, Salta y Catamarca. Sin embargo, buena parte de los proyectos está lejos de las redes eléctricas, por lo que necesita generación propia, sistemas híbridos y soluciones que también permitan reducir la huella de carbono del producto.

El mapa minero de América Latina suele trazarse a partir de la ubicación de salares, depósitos y proyectos. Esa mirada permite identificar dónde se concentra el potencial geológico, pero dice poco sobre las posibilidades reales de producir, ampliar una planta o sostener una operación durante todo el año.

La diferencia aparece cuando se incorporan otros factores. Una mina necesita energía estable, agua, caminos, proveedores, permisos y conexiones con los centros de procesamiento o exportación. Cada uno de esos elementos puede modificar los plazos, los costos y el tamaño de una inversión, sobre todo en zonas alejadas.

Ante esto, el informe La nueva ecuación de la minería en América Latina: los límites invisibles entre energía y operación, publicado en julio por Aggreko, analiza el sector con ese enfoque. Su principal planteo es que el liderazgo regional dependerá cada vez más de la capacidad para convertir el potencial geológico en producción y sostenerlo con una infraestructura acorde.

Qué países lideran la producción de litio y cobre en América Latina

Chile conserva el primer lugar latinoamericano en la producción de litio. Tal como indica la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales del país, durante 2025 aportó el 19,3% de la producción mundial y ocupó el tercer lugar, detrás de Australia y China. También fue el mayor exportador global de carbonato e hidróxido de litio, con una participación conjunta del 46%.

Argentina ocupa el segundo lugar regional y atraviesa una etapa de fuerte aumento de capacidad. Según el Ministerio de Economía, el país cerró el 2025 con siete minas de litio en producción, luego de que cuatro proyectos comenzaran a operar entre 2024 y 2025.

Bolivia, en cambio, mantiene una brecha considerable entre el volumen identificado en sus salares y la escala de sus plantas. Yacimientos de Litio Bolivianos proyectó para 2026 una producción de 3.600 toneladas de carbonato de litio.

Infografía del mapa minero en América Latina con países productores y datos del sector, donde litio y cobre lideran la actividad minera regional.
La infografía resume el peso del sector minero en distintos países de América Latina y muestra cómo litio y cobre sobresalen por escala productiva, exportaciones e inversiones.

En cobre, la producción está mucho más concentrada. La Comisión Chilena del Cobre señala que Chile obtuvo 5,42 millones de toneladas de cobre fino en 2025, equivalentes al 22,9% del total mundial. Por su parte, Perú alcanzó 2,73 millones y representó otro 11,5%. Estas cifras colocan a ambos países muy por delante del resto de la región, mientras que Argentina todavía espera la puesta en marcha de sus grandes proyectos.

Tener litio no alcanza para poner un proyecto en marcha

La presencia de litio en un salar representa solo el punto de partida. Antes de producir, una empresa debe determinar la concentración y el comportamiento de la salmuera, completar estudios técnicos, conseguir financiamiento, obtener permisos y construir las instalaciones. También necesita resolver el suministro de agua y energía, el acceso vial, la llegada de insumos y el traslado del producto.

Por eso, identificar litio en un salar no equivale a convertirlo en producción. Un proyecto puede permanecer en exploración durante años si no logra superar esas etapas o resolver la infraestructura necesaria. En esta línea, Aggreko advierte que la burocracia, los plazos de licenciamiento, la seguridad jurídica y la previsibilidad regulatoria pueden modificar el ritmo de avance de las operaciones.

La infraestructura también debe acompañar el ritmo de avance del proyecto. El informe destaca que la construcción de líneas de transmisión, subestaciones y redes internas requiere inversiones elevadas, una planificación rigurosa y plazos prolongados. Cuando esas obras se retrasan, pueden alterar el cronograma y aumentar los costos, por lo que algunas operaciones recurren a soluciones energéticas temporales o escalan la capacidad según cada etapa.

Cómo el litio fortalece la posición minera de Argentina

El crecimiento argentino ya se refleja en el comercio exterior. Según el Gobierno nacional, las exportaciones mineras alcanzaron los US$6.073 millones en 2025, con un aumento del 30% respecto del año anterior. De ese total, el litio aportó el 15,1% y marcó un máximo cercano a los US$905 millones. Además, Jujuy, Salta y Catamarca concentraron los envíos vinculados con esta actividad.

La mejora responde principalmente a la llegada de nuevas operaciones y a las ampliaciones de plantas existentes. En septiembre de 2025, la Secretaría de Minería informó que la capacidad instalada había pasado de 35.500 a 186.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente. Para la década siguiente, la proyección oficial contemplaba alcanzar las 15 plantas y una capacidad acumulada de 658.000 toneladas.

Operario en una planta industrial manipulando material blanco vinculado a la producción de litio, una actividad clave en el mapa minero en América Latina.
La industrialización del litio gana peso en la región a medida que los proyectos avanzan desde la extracción hacia etapas de mayor procesamiento y valor agregado.

El cobre puede ampliar ese peso durante la próxima década, aunque su aporte todavía depende de proyectos que permanecen en cartera. El proyecto Vicuña prevé obtener su primer concentrado hacia 2030. En el corto plazo, el avance concreto de Argentina dentro del mapa regional está sostenido por el litio, que ya genera producción, exportaciones e inversiones en tres provincias del NOA.

Energía, altura y distancia: cómo operan los proyectos de litio lejos de la red

Buena parte de los salares argentinos y chilenos está en la Cordillera, lejos de los grandes centros urbanos y a varios miles de metros sobre el nivel del mar. La altura, las bajas temperaturas, los caminos extensos y la distancia respecto de las redes eléctricas suman dificultades a la construcción, el mantenimiento y el abastecimiento cotidiano.

En Argentina, algunos proyectos requieren nuevas líneas de alta tensión para conectarse al sistema interconectado. Otros dependen de generación térmica propia, especialmente durante la construcción y la puesta en marcha. Estos equipos permiten sostener bombas, campamentos, plantas y servicios auxiliares cuando la red todavía no llega o no ofrece la capacidad suficiente.

Al respecto, Aggreko indica que una de las respuestas adoptadas es el uso de esquemas híbridos. La generación térmica aporta estabilidad, mientras que la energía solar y los sistemas de almacenamiento permiten reducir el consumo de combustible en determinadas horas. Estos sistemas pueden ampliarse por etapas y adaptarse a la demanda de cada fase, algo relevante en proyectos que tardan varios años en alcanzar su capacidad prevista.

Este avance tiene límites concretos. El 66% de los entrevistados vinculó el futuro energético del sector con fuentes renovables o una mayor eficiencia. Sin embargo, el 40% señaló barreras operativas y económicas, entre ellas el costo y la disponibilidad de las energías renovables. La prioridad sigue siendo contar con energía estable las 24 horas del día, incluso cuando cambian las condiciones climáticas.

Cómo impacta la fuente de energía en la competitividad del litio

La electricidad utilizada en una planta influye en los costos, pero también en las emisiones asociadas al producto. Los compradores pueden considerar la energía consumida durante el procesamiento y el uso de combustibles por parte de los proveedores al calcular la huella de carbono del carbonato o el cloruro de litio.

Sergio Mastnak, gerente financiero de Andes Lithium, explicó en el informe de Aggreko que las fuentes más limpias benefician a los productores porque inciden en la huella total de sus productos. Según el ejecutivo, algunos mercados europeos comenzaron a prestar mayor atención a las emisiones incorporadas a lo largo de la cadena.

Esto vuelve más relevantes la trazabilidad de la energía, los contratos de suministro renovable, el almacenamiento y los sistemas de monitoreo del consumo. Una operación capaz de demostrar el origen de su electricidad puede responder mejor a las exigencias de clientes que evalúan el desempeño del proveedor junto con el precio, la calidad y la continuidad de las entregas.

El mapa latinoamericano del litio, entonces, no se limita a la cantidad presente en los salares. Chile parte con una industria consolidada, Argentina amplía su capacidad y Bolivia busca acortar la distancia entre sus depósitos y sus plantas. La posición que alcance cada país dependerá de cuánto produzca y de su capacidad para garantizar energía, infraestructura, logística y reglas estables para sus proyectos.

Escrito por Redacción Litio Argentina